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Crítica de Serie | ‘Breaking Bad’ – 5ª Temporada

Tras hace más de un año de la última crítica de la serie, vamos con el cierre de la odisea de Walter White o Heisenberg, la cual no he publicado hasta ahora por distintos motivos, entre los cuales la dejadez ha jugado un papel importante. Pero bueno, más vale tarde que nunca, dicen. Y esta gran serie se merecía cerrar el ciclo que inicié con sus críticas. Sí, habéis leído bien, “gran serie”. No es ningún secreto que la primera temporada me convenció a duras penas, y que la segunda y tercera me gustaron y para de contar. Sin embargo con la cuarta se llegó a esa excelencia que muchos decían que veían en ‘Breaking Bad’, y en esta quinta se mantiene. No podía ser de otra forma. La parte final de la serie lo necesitaba. Y, desde luego, pese a tener sus altibajos, pese a tener episodios donde te podías echar una buena siesta, pese a estar un pelín sobrevalorada (un pelín sólo, ojo), ‘Breaking Bad’ se ha ido por la puerta grande.

Atención, esta crítica contiene SPOILERS

El comienzo del fin

La quinta temporada podría dividirse perfectamente en dos mitades o midseasons bien diferenciadas, donde hay mucho que hablar sobre los personajes y sobre todo sobre Walter White, como es lógico, así que vayamos poco a poco. Para empezar, comenzamos justo donde lo dejamos, con las consecuencias de la victoria de Walter sobre Gus, y con la “transformación” del primero en el segundo. Porque tras haber vencido, Walter decide reabrir el negocio, esta vez siendo el jefazo absoluto, y adoptando completamente su faceta de Heisenberg. Atrás queda el Walter inseguro, que tenía un lado oscuro, pero que dudaba en muchos aspectos. El personaje acepta por completo su faceta malvada, ya no le importa lo que tenga que hacer para conseguir lo que quiere. Es en esta temporada (aunque realmente comenzó al final de la cuarta, con el tema de la flor) cuando el espectador elimina toda admiración que pudo tener por el genio e intelecto de White, y comienza a sentir asco, repulsión y odio, acompañado de una tristeza por el personaje en la recta final (el flashforward inicial es un vistazo de ello) por el hombre que una vez fue un simple profesor de química. Con esto no estoy diciendo que sea el villano absoluto, que lo tenga todo bajo control. Él controla el negocio, eso está claro, pero si por algo siente el espectador esa repulsión hacia él es porque además de asumir de lleno el lado oscuro, sigue siendo un cobarde, un egoísta y un manipulador. No hay más que ver la patética forma en la que da matarile a Mike (un gran personaje que cobra más importancia en esta temporada y al que conocemos mejor, y que se va con un final tan inmerecido como doloroso, todo sea para incrementar el odio hacia Walt), o cómo continúa manejando a Jesse, hecho que desembocará en un enfrentamiento entre ambos en la segunda mitad de temporada.
Ni que decir tiene que Cranston vuelve a estar brillante. El actor, al igual que el personaje, despliega por completo su faceta maligna que había estado reprimiendo a ratos hasta este momento. Todo evoluciona en pos de ello: sus gestos, sus expresiones… Llega a dar auténtico terror e imponencia en muchos momentos, a pesar de que, vuelvo a repetir, estamos ante un ser cobarde y patético.

Si Skyler había ganado puntos anteriormente, ahora vuelve a hacer gala de su bipolaridad

Aparte de ello se muestran paralelismos con Fring más allá de obtener el poder en la producción de la droga, como por ejemplo el hecho de que al igual que su predecesor esté dispuesto a quitar de en medio a cualquier empleado “molesto” con tal de asegurar el negocio.
En el ámbito familiar también se descubre por completo su actual y verdadera personalidad. Skyler por fin se da cuenta de con quién está casada, del monstruo con el que ha tenido a sus hijos. Un monstruo que en el vano intento por proteger a Walter Jr. y Holly de él siempre sale ganando. Es por ello que Skyler pasa una terrible primera mitad de temporada, viviendo coaccionada y con miedo, y con una gran depresión, que la llevará incluso a intentar suicidarse. Un comportamiento lógico para el personaje. Lo ilógico vendría después, aunque de eso ya hablaremos más adelante.
El resto de personajes siguen desarrollándose y preparándose para la segunda mitad y desenlace. Jesse empieza animado de nuevo con el negocio, y demuestra ser de bastante valor e inteligente en varias ocasiones. Sin embargo, como ya he dicho, no puede evitar sentirse manejado por Walter, y eso, unido al asesinato de un niño por culpa de Todd (de él hablaremos más adelante) hará que se desentienda del negocio y caiga de nuevo en depresión. Es aquí cuando vemos de nuevo la nobleza del personaje, al que no le importa el dinero, y el cual no para de sufrir en toda la producción. Porque con esta temporada me ha quedado claro que Jesse es un personaje creado para sufrir. Al pobre no le pueden salir peor las cosas, y verle en la segunda mitad es muy doloroso. El descubrir que Walter fue quien envenenó a Brock, su enfrentamiento con él, que éste le diga que dejó morir a Jane, su secuestro por parte de la banda, la pérdida ante sus propios ojos, llenos de impotencia, de su antigua novia… Demoledor lo de este personaje.
En cuanto a Hank, asciende y parece que se da por vencido en su búsqueda de Heisenberg, aunque cuando vuelven a surgir pistas le es imposible obviarlas. Otros personajes, como Marie y Saul, siguen en su ambiente, sin aportar nada más que lo que venían aportando. Ah, y por fin conocemos el destino de Ted y se cierra su trama (aunque eso de que perdone a Skyler porque sí…).
También hay nuevas inclusiones como Lydia (Laura Fraser), un personaje al que se le da demasiada importancia y que personalmente me pone de los nervios, y Todd (Jesse Plemons), el tipo más asqueroso que os echaréis a la cara en mucho tiempo, al que parece que todos los actos que comete le resbalan, como si no tuviera importancia el matar a un niño inocente. Aprovecho para decir que al que tampoco le importa lo más mínimo, aunque quiera hacer ver al destrozado Jesse que sí, es a Walter. De nuevo, Heisenberg en estado puro.

El enfrentamiento entre Walter y Jesse es de lo más interesante de la segunda mitad

La primera mitad acaba de forma que parece que todo quedará en calma. Walter, con el suficiente dinero conseguido y con los hombres de Gus que podrían decir algo muertos en las cárceles, decide dejar el negocio para siempre, ante una Skyler que parece que prefiere olvidarlo todo con tal de que todo vuelva a ser como antes. Todo ha terminado, y vemos a la familia disfrutando de una comida en casa de los White. Hasta que a Hank le entra un apretón. Es cuanto menos gracioso que todo se desencadene porque Hank quiera ir al baño. Allí, mientras hace lo que tiene que hacer, descubre el libro que Gale dedicó a su otro W. W. La cara de Hank es un poema. Corte directo a los créditos del episodio y silencio absoluto. Pues sí, Hank lo ha descubierto. ¿Y qué pasará ahora? ¿Irá a por Walt? La encargada de responder eso será la segunda mitad de la temporada, que se resume perfectamente en que todo lo que ha estado haciendo Walter en el último año le explota en la cara de una forma brutal. Se acabaron las máscaras: Hank va a por él, ambos se enfrentan y hay una división muy dolorosa en la familia. Puede que esté repitiendo el término “doloroso” más de la cuenta, y seguro que lo leeréis más veces, pero es que es lo que es: duele ver cómo Hank se siente como un estúpido, engañado todo este tiempo por su cuñado, un hombre en quien confiaba, un amigo al que quería y al que había apoyado en su cáncer. Y Marie, obviamente, está de su lado. Lo absurdo, es el rol de Skyler en toda esta guerra familiar. Decide ayudar a Walt. Skyler, quien había estado aterrorizada por ese hombre, en lugar de buscar protección con Hank y la DEA, decide traicionar a su hermana y su cuñado, personas a las que quiere, y ayudar a alguien a quien no quiere. Sí, cierto es que desvelaría que le había estado ayudando y que eso no la beneficiaría, pero siempre puede decir que fue bajo coacción, o cualquier cosa, antes de seguir ayudando a un hombre que consideras un monstruo, al que ya no amas y con quien tus hijos están claramente en peligro. Totalmente absurdo. Y la verdad es que la trayectoria de este personaje en la serie es cuanto menos sorprendente, siendo el que más bipolaridad ha obtenido de un escritor (Gilligan) que ha desarrollado al resto de personajes principales de una forma magistral. Sinceramente, no lo entiendo.

Esta escena y lo que viene después es ORO. Ay, Hank, quién te mandaría hacer de vientre en baño ajeno…

El descubrimiento de Hank implica una curiosa alianza con Jesse, y ahí descubrimos que la pareja, pese a sus diferencias y palizas, tiene bastante química. Es un gustazo verlos cooperar sin quererlo, tanto como angustioso ver ese enfrentamiento entre Jesse y Walter. Si la pareja había trabajado codo con codo en la primera mitad, como auténticos socios, ahora el primero siente odio, rencor y miedo por el segundo, todo como consecuencia de descubrir que fue capaz de poner en peligro la vida de un niño. El juego del gato y el ratón entre Walter y Skyler por un lado, y Hank, Marie y Jesse por otro es genial, intercambiándose los roles en muchos momentos. El punto álgido quizás sea esa cinta de falsa confesión de Walter, donde nos quedamos con las caras que se les queda a Hank y Marie. La palabra que se nos viene a la cabeza es “Increíble”. No nos creemos que Walter sea capaz de algo así. Pero olvidamos que ya no es Walter, sino Heisenberg, y que éste siempre puede sorprendernos.
Y tras varias escaramuzas, giros y demás, llegamos a ESE episodio. ‘Ozymandias’. Para muchos, el mejor episodio de una serie emitido en televisión jamás. Y puede que estén en lo cierto. Es muy difícil hacerlo porque el capítulo es un vaivén de emocines, pero si hubiera una palabra para describirlo sería “caos”. La dolorosa muerte de Hank, la confesión sobre Jane de Walter a Jesse, el enfrentamiento entre el primero y una Skyler desesperada ante la impotencia de Walter Jr… Joder, este episodio es demoledor. Te deja hecho polvo tras su visionado. Y es donde más pena siento por Walter Jr., posiblemente el personaje completamente inocente en esta historia, por mucho que no acabara de caerme bien en un principio. Por otro lado, es un episodio clave, pues descubrimos que, aunque pensáramos lo contrario, queda una parte de Walter en ese ser que es Heisenberg. Realmente le destroza la muerte de su cuñado, y lamenta el que las cosas hayan salido así. Además, pese al arrebato de llevarse a Holly y lo asqueroso de abandonarla esperando que la encuentren, demuestra que realmente se preocupa por su familia, prueba de ello es esa llamada donde se echa todas las culpas mientras la policía escucha. Una última jugada desesperada para salvar lo poco que queda de los suyos. Desde luego, un punto clave en el personaje, construido de forma maravillosa por un Vince Gilligan pletórico.

Con este nostálgico flashback se inicia EL CAOS

Tras ello somos espectadores del declive de Heisenberg, y su regreso para obtener su redención (si es que puede obtenerla). Vemos a Walter fugitivo, que ha huido de la sociedad. Le vemos solo, en Alaska, enfrentándose a un cáncer que ha vuelto. Y pese al asco y odio que hubiéramos sentido antes por él, da auténtica lástima verlo en esas (merecidas, por otra parte) condiciones. Y el dolor vuelve a aparecer en esa conversación que tiene por teléfono con un Walter Jr. que le pregunta que por qué no se muere de una vez. Y luego os quejaréis de que repito demasiado la palabra “doloroso”…
Sin embargo, el Walter vencido, que en tan malas condiciones e irreconocible vimos en el flashforward al inicio de la temporada, más delgado a consecuencia del cáncer y con una tupida barba y pelo, decide jugar su último movimiento al final del penúltimo episodio. Unos minutos finales donde suena al completo el tema principal de la serie, y que entre tanto sufrimiento la producción se toma un respiro para ser épica.
En el último capítulo Walter regresa a Albuquerque y cierra varios asuntos pendientes. Para empezar, asegura por medio de los Schwartz que el dinero de la meta azul llegue a su familia, por medio, como no podía ser de otra forma, de la coacción y el terror (lo de los láseres es brutal).
Más tarde da una sorprendente visita a Skyler, donde ambos mantienen una conversación muy esclarecedora, pues Walter le confiesa lo que llevábamos tiempo sospechando: que todo lo que hizo no lo hizo “por la familia” como alegaba, sino por él mismo, porque se sentía vivo. Eran puros actos egoístas. Tras ello, el que una vez fue un feliz padre de familia echa un último vistazo a su pequeña hija, y se va, tras darle un último adiós a Skyler.

Y llegamos al clímax, donde Heisenberg vuelve a la “base” del grupo del tío de Todd y pone en marcha su plan. Un plan genial y perfecto, emocionante, donde Pinkman y él se reencuentran, tras haber pasado el primero por un auténtico calvario estando secuestrado. Cuando todo ha acabado, todos han muerto y Jesse se ha cobrado su venganza sobre Todd, Walter le pasa una pistola y le pide que acabe con él. Y es aquí cuando Jesse decide dejarle con vida. No por cariño, estoy seguro de que ya no lo apreciaba lo más mínimo. Sino porque no quería que lo manipulase más, ni quería mancharse las manos de sangre. Si quería morir, que lo hiciese él mismo. Así pues, Jesse escapa en coche hacia un futuro incierto y lo hace llorando y riendo, de la felicidad y locura, dispuesto a empezar de nuevo tras todo lo que ha sufrido. Un final “feliz” (todo lo feliz que puede ser) para un personaje que se merecía un respiro en su triste existencia. Fantástico Aaron Paul, por supuesto.
Para terminar, Walter se queda atrás, aunque no hace falta que se pegue un tiro. Ya está malherido, y viendo su final cerca, se adentra en el laboratorio del grupo de Todd, y contempla con cariño los instrumentos con el que cocinaba su meta azul, para acto seguido caer muerto en el suelo. La imagen del final de la transformación de un hombre. Un final que no podía acabar de otra manera, pues la única redención para el hombre que un día fue Walter White era la muerte.

Tranquilo, Heisenberg, que al igual que los grafiteros nosotros también recordaremos tu nombre

Y se acabó. Posiblemente esta sea una de las críticas más largas que he escrito, pero tanto esta temporada de ‘Breaking Bad’ como la serie merecían que hablara de ellas en profundidad. Igualmente me gustaría reivindicar los recursos narrativos de la serie, de los que no había hablado antes y que en esta temporada lucen que da gloria: la acertada selección musical, la magnífica dirección, los paralelismos, esos planos que te dicen más que una conversación… De diez. Y me da lástima porque si las tres primeras temporadas de la serie hubieran estado a la altura (o aunque fuera un poco menos) de las dos últimas, ‘Breaking Bad’ sí sería una obra maestra. Desgraciadamente, no puedo obviarlas, y para mí, en su valoración global se queda en una gran serie con altibajos. Lo dicho, una pena, porque lo que Gilligan ha conseguido con este punto y final en la historia de Walter White, cómo ha construido este personajazo que ya es mítico en la historia de la televisión, ha sido enorme. Larga vida a Gilligan. Larga vida a Paul y a Cranston. Larga vida a Heisenberg.

Lo mejor

-Las actuaciones alcanzan su punto más álgido. Paul y Cranston están inmejorables.

-El desarrollo de la temporada y sus giros de guión.

-Los espectaculares recursos narrativos más allá de lo explícito.

-El capítulo ‘Ozymandias’.

-Un final muy acertado. La cosa no podía terminar de otro modo.

Lo peor

-La personalidad de Skyler vuelve a ser absurda (en serio, Gilligan, por qué).

-El personaje de Lydia sobra un poco.

Nota: Para evitar confusiones, y aunque en el último párrafo hablo sobre mi valoración general de la serie, los apartados de ‘Lo mejor’ y ‘Lo peor’ y la nota van dirigidos exclusivamente a esta quinta temporada, como siempre.

Acerca de Alex Rojano

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Creador de la página y el que lleva el cotarro de este chiringuito. Me encantan los videojuegos, el cine y las series, así como escribir de ellos, por eso inicié este blog, y a día de hoy aquí seguimos. Los cómics son mi asignatura pendiente, aunque poco a poco me voy poniendo al día y también podéis leer sobre ellos en la web. De la casa Stark, Padawan en muchos aspectos y vengador a tiempo parcial. Yo soy el que le explica a Nolan cómo tiene que explicar los guiones.

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